domingo, 8 de febrero de 2009

Burdo legalismo sabático

Me desperté con sobresalto. Salí de mi habitación y me encontré con mi hermana a la cual me dirigí y le pregunté: ¿qué hora es? Con mucha tranquilidad me informó que eran las 5:30 p.m. de tarde. ¡Dios mío! ¡qué tarde es! – exclamé. Tomé mi camisa, mi Biblia, lápiz y papel y me dirigí a la iglesia más cercana, a saber: la Iglesia Central de La Era. Mis pasos apurados no se distrajeron ni un segundo en su camino a la iglesia; mi mente inquisitiva sólo pensaba en ocupar una buena butaca.
Al llegar a la iglesia, ese sábado de tarde, y entrando en ella saludé a un amigo o dos y luego de eso mis ojos escanearon el lugar con precisión admirable, a pesar de que sufro de miopía. Luego de unos pocos segundo encontré el lugar preciso y “bueno en gran manera”. Cumplía con las condiciones que una persona como yo siempre busca.
Era una butaca que estaba situada al lado izquierdo del pasadizo central, no con muchas sino pocas personas alrededor de ella. Una butaca solitaria como yo.
No tuve que ordenar a mis pies que se movieran sino que me forzaron a ir hasta ella. Me desplomé sobre con mucho estilo.
Sin prestar atención a lo que las personas que estaban dirigiendo el programa de Jóvenes Adventistas (JA) decían, abrí mi Biblia, una Nácar – Colunga que según mi profesor de lenguas semíticas, José Edno Almeida Filho, es una de las mejores traducciones, y me dispuse a continuar con mi lectura sabatina. Todos los sábados tengo por costumbre abstraerme en mi lectura bíblica sin importar lo que pase a mi alrededor o quien está predicando a menos que lo que se diga se de mi interés o me cautive la sapiencia del predicador. Ese sábado abrí mi Biblia en el libro de Mateo capítulo 10 y comencé con mi lectura y parecía que las voces de los congregados se iban disolviendo con el aire, iban desapareciendo de mi alrededor todos ellos, uno a uno. Cada vez que leía una palabra de mi Biblia, una persona desaparecía y mi mundo al que me abstraía se perfeccionaba cada vez más. Unos minutos después el pedazo de papel que tenía conmigo se iba llenando de preguntas y temas sugerentes para ser estudiado luego.
Llegó un momento en el que me vi sólo en medio de la iglesia leyendo mi Biblia, un mundo perfecto de lectura, y luego poco a poco comenzaron a volver a mi las voces de las personas que me rodeaban, comencé a verlos nuevamente, podía oír a las personas que dirigían JA y me comencé a preguntar que sucedía, que había interrumpido mi perfecto mundo de lectura. Me sentí aterrorizado. Es muy difícil sacarme de mi mundo de lectura una vez que inicio y ese sábado súbitamente algo rompió mi concentración y de golpe, sin aviso alguno, sin señal de alerta algo me sacó de mi mundo perfecto. Traté de aferrarme a él y leí unas líneas más pero no podía continuar. Comencé a buscar desesperado la respuesta. Mire hacia los cuatro vientos pero no hallé nada. Luego pensé que podría ser mi fiel amigo, aunque a veces inoportuno, celular. Tomé el celular y lo revisé. Le pregunté si él había causado en mi tal desconcentración – me respondió algo soñoliento que le repitiera la pregunta, angustiado le dije que sea sincero conmigo y confiese su traición. De un salto se puso en pie delante de mi y me presentó sus informes: llamadas perdidas: cero; mensajes entrantes: cero; notificaciones de asuntos pendientes, de aniversarios, de tipo organizacional y otros: cero. Me dijo con voz franca, sincera y firme que no había cometido ningún error. Ante tales pruebas lo dejé en paz y lo regresé a su lugar: el bolsillo izquierdo de mi pantalón.
A este punto, yo ya estaba muy perturbado. Sin esperanza y sin consuelo. De pronto oí una voz que venía mi mismo, mis oídos aguzaron sus ojos para poder detectar con exactitud su procedencia. Me informaron con rapidez que era mi cerebro. ¡qué absurdo! Mi cerebro no se puede traicionar así mismo, mi cerebro creó esa rutina sabática y todo lo que soy depende de él. Medité por un momento y con asombre tuve que aceptar que mi propio cerebro estaba en contra mía.
En esos momentos de profunda meditación mi cerebro me mostró unas cuantas imágenes en 3D que había preparado para mi. Las imágenes que vi golpearon mi ser con furia, con fuerza y con mucha razón.
Esas imágenes me hicieron recodar el incidente entre el fariseo y el publicano (Luc. 18:10). Y vi en mi a un fariseo. Pretendía saber mucho y no le daba importancia a las personas que salen al frente y hacen una gran labor. Los subestimé y tuve mi recompensa.
Muchas veces cometemos el error de subestimar a nuestros semejantes. Mi actitud era absurda. ¿ir a la iglesia para leer la Biblia y no escuchar lo que los hermanos de la iglesia dicen? Es absurdo. Esa tarde sonreí un poco. Por años critique a las personas que se sentaban en las bancas de la iglesia y no hacían otra cosa que calentarlas porque ni siquiera escuchaban lo que se decía desde la plataforma. Ahora, años más tarde me convertí en uno de ellos y sentí gran vergüenza.
Hace unas atrás un amigo me dijo: ¿para que van al iglesia? ¿para sentarse todo el santo día en plan H? sin hacer nada y escuchar como idiotas lo que otros dicen. Este amigo tiene mucha razón. Si vamos a la iglesia sólo por cumplir nuestros votos bautismales y por miedo al qué dirán, mejor es que no lo hagamos. Si vamos a la iglesia porque no hay otra cosa mejor que hacer en la casa por que no puedes ver la tele o jugar por que es sábado, mejor quedémonos en casa.
Hoy reflexiono sobre mi experiencia y mi actitud. El sábado fue hecho para podernos recordar el poder de YHWY al crear el universo entero con sólo su palabra y tomarse el tiempo para ensuciarse las manos y moldearnos del polvo de la tierra. El sábado nos muestra su inmensurable amor al enviar a su unigénito a morir en nuestro lugar: Cristo.
No podemos mancillar este día tan especial asistiendo a la iglesia sólo porque debemos cumplir con nuestros votos o por el qué dirán. Debemos tener en cuenta lo que Dios hizo a favor nuestro (Jn. 19: 28 – 30). Llenamos ese día especial con el más burdo legalismo lleno de formas cuadradas que no permiten que adoremos a Dios con la adoración que él se merece por ser le creador y redentor. Legalismo que se traducen en cultos que hacen de la adoración una carga pesada, una carga innecesaria. Debemos adorar a Dios con ayuda del Espíritu Santo y con verdad.
Cada una de nuestras actitudes cuentas, cada una de nuestras palabras cuentan, cada uno de nuestros pensamientos cuentan. Ir a la iglesia sólo por cumplir es el legalismo mas burdo que jamás se haya visto en la historia de la redención.
Ese sábado después de meditar un poco en lo que realmente significa el sábado cerré mi Biblia, dejé descansar mi lápiz, guardé el pedazo de papel con mis apuntes en mi bolsillo de mi camisa y me dispuse a escuchar y a ver y a disfrutar del programa de JA. Si mi cerebro no me hubiera traicionado me habría perdido un buen tema. Esa tarde se recordó un poco de nuestra historia eclesial, de cómo los pioneros de nuestra iglesia sufrieron el amargo chasco de 1844. La historia contada esa tarde penetró en mi ser llenándome de nostalgia y de esperanza. Es que somos una iglesia profética (Apoc. 10) con un fin profético (Apoc. 20: 7 – 15), con un triple mensaje profético (Apoc.14: 6 – 20) y no podemos quedarnos en legalismo absurdos. Debemos dar todo nuestro ser a la sublime y más excelsa misión que el mismo Cristo, el Mesías y Redentor, nos otorgo (Mat. 28:19).

PD: Dejen sus comentarios.

martes, 3 de febrero de 2009

The Call




Para Lulis

Regresaba a mi casa con una gran esperanza. La alegría desbordaba mi ser. Casi saltando. Había encontrado la solución a mis problemas académicos. Sólo tenía que presentar una solicitud y adjuntar unos documentos que yo tenía en mi casa.
Lo único que tenía que hacer era llevar todos esos documentos al día siguiente. Al llegar a casa le conté las buenas nuevas a mi madre que estaba en la cocina preparando el almuerzo. Nos alegramos juntos y el día soleado parecía que nos decía que todo iba a estar bien. Todo el ambiente en casa se lleno de esperanza y felicidad. Luego de unos minutos me dirigí a mi habitación. Me encaminé directamente a mi pequeño velador que es un viejo amigo que guarda todos mis secretos, tesoros y muchas cosas que nadie puede saber. Es un fiel compañero y muy buen confidente. Abrí el tercer cajón, donde guardo en fólderes todos mis documentos, y saqué el fólder en que con seguridad pensé que estaban esos documentos. Grande fue mi sorpresa al no encontrarlos. El sol dejó de brillar sobre mi, una brisa fría paso raudamente a mis espaldas y las hojas secas de mi jardín se arrastraron junto a ella. Me negué a creer que eso documentos no estaban donde los dejé. No iba a permitir que mi hermoso día se desvaneciera o se escurriera de entre mis manos.
Volví a dirigir mi mirada al tercer cajón de mi viejo amigo llamado velador y lo obligue a que me entregara los documentos que yo le había confiado, le arranqué de sus entrañas todos los fólderes pensando que me había traicionado. Los conté, estaban completos y luego me dirigí a la meza. Puse los fólderes sobre ella y uno a uno los torturé. Con una habilidad policial les interrogué por minutos interminables. Ninguno de ellos quiso decir palabra alguna en su defensa. Estaba ofuscado y con palabras amenazantes les dije que los despediría sino me entregaban a esos documentos que a estas alturas eran ya proscritos.
En medio de súplicas, de ruegos. Alguien levantó su voz en son de protesta. Exigí que me dijeran quién era aquel que se atrevió a protestar, pero todos callaron nuevamente.
Cuando me abalancé sobre ellos para darles su merecido castigo por su traición, el celular que yacía escondido en mi bolsillo izquierdo me detuvo y me informó que él fue quién levantó su voz de protesta y me con voz suplicante que los hizo para informarme que alguien deseaba comunicarse conmigo, le exigí que me dijera quién osaba llamarme y él tristemente me dijo que no lo sabía, me volvía a repetir una vez más que no lo sabía y suplico por piedad con voz temblorosa. Sin hacer caso a sus palabras lo tomé y casi estrangulándolo respondí la llamada con una voz diplomática, ese tono con el que suelo disimular todos mis sentimientos tratando de ocultar cualquier problema: alo, con quien hablo.
Una voz femenina respondió con una pregunta: ¿Pablo? Tardé unos segundos en reconocer la dulce voz, ese tomo que mezcla a la perfección dulzura, ternura y un ser guerrero. Era la voz de muy querida amia Lula. Una amia del cole con quien esporádicamente chateo.
Su llamada evocó en mi mente la canción “The call” de los BSB. Pero a diferencia de la tragedia que sufrió el joven de la canción para mi fue todo lo contrario. Deje los fólderes a un lado, que para ese momento estaban al borde del colapso. Todos esos sentimientos de amargura se alejaron de mi. Y fue como si todas esas nubes que habían cubierto mi ser, por no haber encontrado eso documentos, se alejaron de mi. La brisa fría se desvaneció. El sol volvió a brillar y nuevamente sentía su calor.
Conversamos por unos minutos y aunque sufrimos de ciertos cortes en la llamada pudimos conversar por un momento. Fue placentero escuchar la voz de mi amia.
Es que cuando somos adolescente dejamos pasar muchas cosas importantes y las tratamos como superfluas e insignificantes. No nos damos cuentas de lo frágil de nuestras vidas, de lo pasajera que es. No aprovechamos cada segundo de nuestra existencia.
Recuerdo bien las momentos vividos en el cole “el mantarito”. De las veces que con mis compañeros nos escapábamos del cole para ir al pimball o simplemente por salir de clases antes de tiempo. De sus viajes a los campamentos, y todo lo que sucedía en el buss. Molestando a los compañeros que se dormían, tomándoles fotos y un sin fin de cosas que los adolescentes nos inventamos para divertirnos. Y recuerdo que junto con un grupo de amigos inventamos una nueva bebida, el así llamado “pichicola”. Momentos imborrables de mi memoria.
Es que los recuerdos nos muestran que estamos vivos, son prueba de ello. Los amigos del cole siempre están en mi memoria muy presentes, ocupan una parte muy importante de mi vida. Y esa tarde cuando recibí la llamada de mi amia lula me alegró, cambió todo para mi.
Es que el ponerse en contacto con los amigos cambia nuestro mundo, nuestra manera de ver las cosas. Recuerdas a muchos de ellos en el salón de clases, en la canchita de fútbol, etc. Y siempre los recuerdo en escenas jocosas. Es que me gusta recordar esos momentos felices. Por que de ese modo puedo saber que los momentos de tensión, de tristeza, de preocupación, de amargura, etc., todas esas cosas son tan livianas al compararlas con esos minutos o talvez segundos de felicidad.
La felicidad. Un concepto que todo mundo quiere comprender y hacer de ella una realidad en sus vidas pero que es muy escurridiza. Y esto simplemente será de ese modo por toda la vida, sólo la buscaremos y por segundos la poseeremos. En la declaración de independencia de USA encuentro reflejada esta idea: “…la búsqueda de la felicidad”.
Mientras nuestros pies caminen la senda que nuestros ancestros caminaron sobre este planeta sólo podremos buscar la felicidad.
Hace mucho tiempo atrás un amigo mío me dio la respuesta a este problema. Si queremos tener la felicidad par siempre. Si deseamos vivir siendo felices por el resto de nuestras vidas sólo tenemos que hacer una cosa: rendir tu ser ante el amante salvador, Jesucristo.


Con mucho cariño para ti amia mía.
Paulos, el mismo de siempre.


miércoles, 21 de enero de 2009

Dios nos Unira

Una de mis amigas con el don maravilloso del canto. Esta canción que tiene el título: Dios nos unirá, que nos habla de la amistad, de su escencia. Pero no habla de una amistad cualquiera, sino de una que es duradera y verdadera, una amistad que ni la muerte puede disolver. Aunque es un demo espero que les guste. Con ustedes Mayra Requena.

martes, 20 de enero de 2009

Sin ustedes no hay futuro


Sin ustedes no hay futuro

Recuerdo muy bien los muchos traslados por los cuales he tenido que pasar. Desde que tengo uso de razón he visto a mi familia empacar y desempacar nuestros bienes con una maestría que sólo las familias pastorales llegan a tener. Los cambios repentinos eran un desafío, aunque era poco común.
Han sido tantas las mudanzas que me es difícil enumerarlas, pero una de ellas ha marcado mi vida de manera singular.
Era diciembre del ´94 y la calurosa ciudad de Satipo, selva central del Perú, se despertaba una vez más, no lo hizo con nostalgia sino con la misma alegría de siempre, sus calles se llenaron de niños que corrían de un lado a otro, de personas que con pasos apresurados se encaminan a sus centros laborales, de mototaxis ruidosas, de aves que con su canto le dan ese sonido salvaje, mágico característico de una ciudad selvática.
Cuando me desperté ese día, me di cuenta que mis tres hermanos y mis padres trabajan arduamente para poner nuestros bienes de manera ordenada en el camión de mudanza. Unas horas más tarde todo estaba listo. Nosotros viajaríamos después. Luego de haber enviado todas nuestras cosas hacia el nuevo distrito en el que mi padre trabajaría, pasamos algunos días en la casa de la familia Manrique, creo que nunca podremos pagar los muchos favores que ellos nos hicieron durante nuestra estadía en ese lugar.
Y deseo tomar una cuantas líneas para ellos. Una familia amiga que siempre nos extendió la mano para ayudarnos, a la que podíamos acudir sin temor, con mucha confianza por ser sinceros y correctos en su proceder. Jamás olvidaré a la hermana Guadalupe. Una mujer extraordinaria, de ella aprendí todos los refranes que conozco . Hasta hoy día puedo recordarla enseñando en los salones de nuestro colegio “Nor Oriente” (los demás colegios decían: nor oriente, poto caliente, pero felizmente el nombre fue cambiado por el de: “El Buen Pastor”). La hermana Guadalupe en más de una ocasión me salvó de las manos de un muchacho llamado Abel, que era su sobrino; un muchacho un poco crecido y demasiado alimentado para estar cursando la primaria. Al hermano Mauro, el esposo de la hermana Guadalupe, miembro ejemplar de la policía nacional del Perú, institución a la cual sirvió en momentos muy difíciles de nuestra historia. Estoy convencido de que fue su conducta intachable la que inspiró a su hijo Gerardo a seguir los pasos de su padre, que aunque hemos perdido contacto siempre estará en mi memoria como el “coyoton”, apodo que se ganó por ser el más alto de toda la unidad de los Coyotes en el club de conquistadores New Star. Pero esa es otra historia. Y cómo podré olvidar a Mariela, el último componente de esta loable familia. De ella tengo tres memorias: la primera de mi escuela primaria en la que estudiamos juntos, ella era una alumna brillante y yo no he cambiado mucho en esa área, creo que nunca lo hice. Luego me la volví a encontrar en la secundaria en la que pasamos buenos momentos, y por último en la universidad. Pero cada vez fuimos más distantes hasta que se perdió el contacto.
Bueno creo que he dedicado no pocas sino muchas acerca de la familia Manrique Díaz y deseo continuar con el tema.
Días después nos vimos en la puerta de la Empresa Trasmar, la cual nos llevaría a la ciudad tres veces heroica de Concepción. Subimos al buss y luego de unos minutos el viaje comenzó. Mientras el buss salía de Satipo mi corazón de niño se partió, sólo tenía 4 años y el dolor de perder a mis amigos fue imborrable, y jamás se sanó de esa herida, creo que hasta hoy siento esa nostalgia en mi ser. Recuerdo que estaba sentado con en las piernas de mi madre y saqué la cabeza por la ventana y lloré. No quería que mis padres se dieran cuenta de que lloraba pero estoy seguro que lo notaron aunque nunca dijeron nada.
Lloré como nunca antes lo había hecho. Recodé a mis amigos con los que habíamos pasado momentos inmejorables, compañeros y socios en las travesuras, recordé a mi amigo Hugo que vivía en la calle de enfrente, amigo con el que jugábamos en su patio a los cachaquitos, con nuestros carritos, con nuestros dinosaurios y con todas esas cosas con los que los niños nos entretenemos.
Mi corazón se quebró y no estoy seguro de si algún día se recupere.
Esta es sólo parte de mi vida. Y es que el cambio es algo que no podemos rechazar ni evitar. No hace mucho un amigo mío se iba por un año a un país vecino a estudiar, me pareció ridículo el comportamiento de sus familiares por que hicieron una escena de velorio y es que era la primera vez que se separaban. Nunca entendí su comportamiento por que para mí el viajar y el dejar amigos a un lado era lo más normal, como dejar de usar un zapato, el quitarse la ropa cosas así.
Con el tiempo aprendí a valorar a mis amigos, me di cuenta que la vida es corta y hay mucho por conocer y descubrir, emociones por entender, desafíos por realizar. Es que la vida es tan compleja que los años que vivimos nos quedan muy cortos (son mucho más cortos sin la compañía de buenos amigos) para poder conocer todas las cosas que existen en esta tierra; y lo peor de todo o talvez lo mejor es que cada cosas que aprendemos en esta vida se hace con mucho dolor o mucha alegría. Escuche decir a alguien que el crecimiento es sufrimiento y creo que está en lo cierto.
Los amigos que Dios me dio son maravillosos y a diferencia de los que yacen inertes en mi memoria los que tengo llenan con creces esos espacios que ellos dejaron, aunque siempre estará allí su sello imborrable en mi ser.
Hoy después de escribir estas líneas me he llenado de cierta nostalgia, es que recordar esos momentos del pasado causan ese efecto y nos llenamos de preguntas como ¿en qué pensaba? ¿porqué no lo hice? ¿porqué no le dije? Y cosas por el estilo.
Pero estamos en el presente y debemos aceptar lo que somos el pasado yace inerte y debemos mirar hacia el futuro con esperanza, por que el futuro es muy prometedor, hay un mundo de esperanzas allí adelante y nosotros podemos alcanzar nuestros objetivos pero jamás cometamos el error de olvidar nuestro pasado, no para hacernos preguntas o recriminarnos por lo que hicimos o dejamos de hacer sino para no volver ha cometer esos errores y para hacer mejor las cosas buenas que hicimos.
Estaré siempre agradecido a Dios y a mis amigos (en especial a ellas) por que cada día me dan la fuerza necesaria para vivir, con cosas sencillas y tiernas me han enseñado a vivir, han cambiado mis ojos entristecidos por unos alegres, me dieron un rostros lleno de dulces sonrisas (y se lo debo a ti amia sonrisitas y a MARC) y me hicieron feliz. Tengo la certeza de que mi vida sería oscura y nublada sin tu apoyo (ARRR) y me sería difícil tener buen sentido del humor sino me lo hubieras enseñado (KEPL) y jamás hubiese entendido mi rostro problemático sin tu ayuda (LCA).
Es que debo admitirlo que sin ustedes, sin su compañía inmejorable no existiría un futuro para mi.
Que Dios las bendiga en sobre manera donde sea que estén, que él las prospere y les dé sabiduría para elegir bien su camino.
Con amor eterno, su amante amigo Paulos, más conocido como Pablo: el mismo de siempre.

A todas ustedes que
Con su existencia me
Cambiaron la forma de ver
Mi mundo.
TQM



PD: Las letras en paréntesis son iniciales y algún seudónimo.

domingo, 4 de enero de 2009

Les Costó


Les costó a María y a José la comodidad de su hogar,
Durante el largo período de exilio en Egipto,
Para proteger al pequeño bebé.

Les costó a las madres de Belén y sus alrededores
La masacre de sus bebes por la orden
Cruel de Herodes.

Les costó a los pastores dejar la tranquilidad de
Estar junto a los rebaños, llamados a ir
Hasta el pesebre y luego
Anunciar las buenas
Nuevas.

Les costó a los sabios de oriente un largo viaje,
Regalos costosos, y un cambio en
Sus vidas.

Les costó a los primeros apóstoles y a la iglesia
Apostólica afrontar persecuciones y,
A veces, la muerte.

Les costó a los misioneros de Cristo pasar por indecibles
Sufrimientos y privaciones para esparcir
Las buenas nuevas.

Les costó a los mártires cristianos de todas las épocas
Entregar sus vidas por causa
De Cristo.

Pero, más que todo esto, le costó a Dios, el Padre,
Entregar a su propio Hijo. Lo envió a
La tierra para
Salvarnos.

Le costó a Jesús una vida de sacrificios y servicio,
Una muerte cruel, y sin paralelos
En la historia.

Cristo Jesús, al nacer como un ser humano,
Realizó un intercambio increíble:
Intercambió su justicia por
Nuestra justicia,
Su fe firme y resuelta por nuestra
Fe débil y vacilante.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con ustedes cada día del año, su protección, su amor sin igual y perdón inmensurable.

Atte.

Su amante amigo: PAULOS

Remembranzas



Remembranzas

Esta noche sentado en mi cama escribo estas líneas a oscuras escuchando una canción de los Heritage Singer. Pienso por un momento, reflexiono sobre el año que yace inerte y aunque su cuerpo aún mantiene su calor no hay nada que se pueda hacer al respecto más que cavar un agujero y poner su cuerpo sin vida en él, poner algo de tierra y dejarlo en el olvido.
Porque parece ser que las personas que nos rodean han hecho lo mismo con ciertas cosas en la vida. Simplemente olvidan el significado de las cosas y luego las entierran.
Este año que pasó de seguro que estuvo lleno de oportunidades, de errores, de alegría, de tristeza, de amor y de AMOR. Pero creo que mientras avanzábamos y luchábamos para alcanzar nuestros objetivos perdimos de vista a estos y nos conformamos con la búsqueda de los métodos necesarios para alcanzar objetivos que ya habíamos olvidado.
Reflexiono por momento en las fiestas de fin de año. Fiestas que salieron del paganismo más burdo (para mas información leer Mitra y Mitraismo) pero que luego adquirieron otro significado, este nuevo significado que adquirió se concentraba en la obra redentora de Dios al enviar a su hijo en nuestro rescate, y uso palabras en tiempo pasado por que en nuestros días ese significado nuevo que adquirió ya no es más. Ahora, una vez más, tiene un nuevo significado. Las personas que nos rodean ya no piensan más en Dios o en Cristo, han dejado de lado cosas tan “ridículas” como esas, cambiándolas por algo “mejor” esto es darse una buena jarana con los amigos, comer un jugoso pavo, arreglar un arbolito de navidad, decorar las casa con luces multicolores y cosas por el estilo.
Deseo confesar que estas cosas no me atraen pero puedo usarlas como pretexto para dar a conocer una verdad muy sublime, y uso esta palabra porque además de ser la marca de mi chocolate favorito me da la idea completa de esta verdad excelsa, esta es Cristo.
Si bien es cierto que Cristo no nació un 25 de Diciembre, podemos usar esta tradición para llevar a las personas que no conocen a esta persona maravillosa, capaz de transformar esta vida, una vida limitada y animalésca por una vida que tiene sentido, por una que no tiene fin, por una que es inagotable.
Tenemos que transmitir el mensaje correcto, devolver el verdadero significado de las cosas, usar todas las herramientas necesarias para dar a conocer al Cristo crucificado, resucitado e intercesor. Este evangelio debe ser conocido por todo ser viviente con raciocinio que está sobre la faz de la tierra.
Deseo fervientemente que Cristo nazca en tú corazón, es decir que entiendas lo que hizo por ti, todos los días del año. Por favor no sólo recuerdes su nacimiento sino su vida de sacrificio y servicio en favor nuestro. No seas egoísta y deja que él viva en ti cada día del año para que puedas disfrutar de las abundantes bendiciones que él desea darte.
Espero que Cristo viva en ti cada día del año.

Con amor y cariño su amigo Paulos

sábado, 20 de diciembre de 2008

Pequeños detalles...


He pasado mucho tiempo leyendo decenas de libros tratando de encontrar la escencia del verdadero cristianismo. Lei a los más destacados autores de Teologia, pase también mucho tiempo leyendo la teologia sistemática y la exegética; no conforme con eso estudié el hebreo y el griego para poder sacar y mis propias conclusiones. Luego hice mis propias investigaciones. Trabajé arduamente, no descansé ni día, ni de noche. Pasé mucho tiempo traduciendo, tratando de hacer el mejor trabajo para encontrar la escencia del cristianismo.

Saben pasé mucho tiempo leyendo y sacando mi propias conclusiones, me he quemado las pestañas, mis dedos con muchas ampoyas, mi trasero..., mis ojos estan rojos y muy cansados; me he atado bara en la espalda para poder sostenerme y seguir con mi investigación.

Ciertamente estoy muy cansado y aún no la he hayado. Ya terminaron mis clases y aún no he encontrado la respuesta a mi pregunta.

Y cuando finalmente, demasiado cansado para seguir y casi sin fuerzas, había perdido toda esperanza y creí que había fracasado en mi empresa, di con la respuesta a mi pregunta.

La hallé de forma inesperda, y en el lugar menos esperado. Pensé hallarla en algún libro, pero no fue así, pensé hallarla en los dichos de personas sabias, pero no fue así, pensé hallarla en la Biblia, por más que este es el mejor libro y con certeza contiene verdades eternas, no la hallé en la Biblia.

Les diré donde hallé la respuesta a mi pregunta: ¿Cuál es la escencia del cristianismo?.

Una tarde la volver de la casa de mi abuelita tomé la linea 35B, que me llevaría de regreso a casa. Me sente, abrí mi libro (Si mi pueblo orara de Randy Maxwel) y me perdí en medio de sus paginas. Luego de un momento me di cuenta de que el bus estaba casi lleno, en el asiento de al lado estaba una señorita de unos 25 años de porte elegante, de piel clara y con un buen maquillaje, no le di importancia y seguí leyendo, aunque ya había perdido la concentración. Pasaron unos minutos y me percaté que había una señora de avanzada edad en pie, sin tener oporunidad alguna de estar en uno de esos cómodos asientos. Pensé un poco, luego dude si darle o no mi lugar, pero como ya les dije estaba muy cansado, y mientras pensaba y dudaba la señorita de al lado se paró y le sedió su lugar; traté de ocultar mi libro ya que era evidente que este "adventista" no había tenido la enteresa de hacer algo tan sencillo.

Fue entonces que en mi loco cerebro explotó la palabra "EURECA". mi busqueda terminó y me di cuenta que no es necesario leer toda la biblia para hallarla, que no es necesario leer toda la teologia sistemánica ni la complicada teología exegética ni mucho menos saber idiomas tan complicados como el hebreo y el griego.
Porque para ser un buen cristiano sólo es necesario vivir lo que se dice ser, vivir lo que se aprende cada mañana al leer la biblia eso hace la difrencia, eso es ser un verdadero cristiano.

Son esos pequeños detalles que muchas veces pasan inadvertidos y decimos de ellos que no son importantes y los calificamos como vanos los que son la clave del verdadero cristianismo.
Pero eso, mis amigos es lo que hace la diferencia, son los detalles pequeños los que cambian nuestras vidas.

Fueron pequeños detalles los que cambiaron el curso de la historia humana, una fruta hizo de nosotros, la raza humana, viviera en completa contradicción con Dios, una fruta qué es una fruta. Dios tenía el Universo entero y podía crear muchas más, pero esa fruta era especial. Ese pequeño detalle cambió nustra historia.
Fue un pequeñó detalle el que destruyó a Sansón, hoy más conocido como Sonson. Él sólo quería tener a una mujer linda, es mucho pedir eso; pero el detalle es que la señorita esta no era del pueblo de Dios, Sólamente eso!!!.
Fue un pequeño detalle el que cambió la vida del adolescente José, qué culpa tenía él de haber sido bendecido por el Señor Dios Todopoderoso con el don profético; pero ese pequeño detalle cambió su vida por completo que lo llevó a sufrir lo inimaginable. Ser vendido por sus hermanos, llevado a tierra extraña, fue encarcelado. Pero al fin, ese pequeño detalle lo engrandeció y fue gobernante de todo Egipto.
Fue un pequeño detalle, el pecado, que hizo que el Señor Dios todopoderoso se encarnara, tomara forma de siervo y muriera en nuestro lugar para darnos vida eterna.
Es un pequeño detalle el que nos salva y es ese pequeño detalle el que hace la diferencia: FE. Una palabra pequeña que contiene la más grande verdad que cambia nuestro destino por completo.
La escencia del cristianismo se encuentra en los pequeños detalles. La fe es el detalle que cambia por completo nuestra existencia.
La fe en el hijo de Dios es la vida eterna.
La fe es el componente necesario para que podamos vivir con Dios.
No cometamos el error de los hombres del pasado que no cuidaron los pequeños detalles, sino que aprovechemos esos pequeños detalles y los contemos por ventaja. Aprendamos a vivir cada momento de la mano fuerte, poderosa (taquifen), veamos las señales (otayiya), y las maravillas (timehaya) que Dios desea hacer con nosotros.
Dios se revela a nosotros por medio de pequeños detalles. Se revela a través de una flor, de una mariposa con sus vistosos colores, en medio de la brisa fresca, a través de ti y a través de mi.
Aprendamos a vivir cada momento.
GBU.